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Carne Roja: ¿Es mala para nuestra salud?

consumo de carne roja

Por mucho tiempo, grandes empresas de la salud nos dijeron que el consumo de carne roja era malo para la salud. Sin embargo, esta afirmación hoy ha vuelto a ser cuestionada por los científicos. ¿Realmente es tan malo comer una porción de carne vacuna?

De acuerdo al New York Times, varios investigadores han concluido que la creencia antigua carece de buena evidencia científica.

Lamentablemente, lo mismo que ocurre en este caso sucede en muchas otras creencias de la nutrición. Los avances de la ciencia han llevado a que muchas personas cuestionen la veracidad de viejas afirmaciones.

Carnes rojas y cáncer

Varias investigaciones a nivel internacional han analizado la relación entre la dieta y el riesgo de padecer cáncer. Se trata de estudios complejos que requieren evaluar métodos de cocción y estilo de vida.

Cáncer colorrectal

En un estudio sobre el cáncer colorrectal se halló cierta evidencia que muestra varios causantes del mismo. Entre estos, la carne roja, la carne procesada, las bebidas alcohólicas, la grasa corporal y abdominal.

Como puedes ver, el estudio podría ser más específico y únicamente evaluar a personas con normopeso. De este modo, podríamos saber si realmente la carne roja en una dieta saludable causa alguna afección. En especial, ya que quizás el cáncer podría estar asociado más a la obesidad que a la carne roja.

World Cancer Research Fund International

En el año 2007, el World Cancer Research Fund International dijo que el consumo de carne roja, así como el de carne procesada, eleva el riesgo de sufrir cáncer colorrectal. En base a esto elaboró nuevas recomendaciones que podrás ver a continuación:

Recomendación de consumo

Se aconseja un consumo menor a medio kg de carne cocida a la semana y a su vez evitar las carnes procesadas. Como ejemplo de carnes procesadas podemos mencionar a las hamburguesas, los chorizos, las salchichas, el jamón, entre otros. Es importante evitar este tipo de productos procesados y moderar el consumo de carne roja, para así poder agregar a nuestra dieta otros grupos alimentarios.

Aparte de este consejo, es esencial que las personas se concienticen sobre la relevancia de no fumar. Incluso de evadir espacios donde haya humo de tabaco.

Además es saludable enfocarse en permanecer en un peso adecuado y realizar actividad física. Incluso, para prevenir el cáncer es importante disminuir los azúcares simples al máximo posible.

Conclusiones de otro estudio científico sobre el consumo de carne

En el 2010, Dominik D. Alexander llegó a varias conclusiones luego de analizar la asociación entre carne roja-procesada y cáncer. Para ello evaluó muchos estudios epidemiológicos al respecto. Sus conclusiones fueron:

  • Las pruebas existentes no son suficientes para afirmar una relación independiente entre carne roja-procesada y cáncer.
  • Casi todos estos estudios epidemiológicos son pobres en cuanto a la magnitud. Al mismo tiempo, no son significativos o válidos para llegar a alguna conclusión.

Consumo de carne roja e hipertensión

En el 2006, Pitsavos muestra evidencia de que no hay relación entre el consumo de carne roja y la elevación de la tensión arterial. Este mismo resultado lo obtiene Wagenmakers a través de su estudio en el 2009.

Luego, en el 2010 el Comité de Pautas Dietéticas de los Estados Unidos hizo una importante afirmación. En la misma nos dice que no hay una clara relación entre el consumo de proteína animal y la tensión arterial.

¿Qué puede causar en realidad hipertensión o enfermedades cardíacas?

Lo que sí sabemos es que las enfermedades cardiovasculares son más propensas en quienes ingieren ácidos grasos trans. Componentes que pueden ser creados muy fácilmente por las industrias alimentarias. Esto ocurre cuando se hidrogenan de forma industrial los aceites vegetales.

Esta última conclusión fue obtenida por estudios de McNeill y Van Elswyk en el 2012. Ellos también concluyeron que la sal y los productos con un elevado índice glucémico promueven enfermedades cardíacas.

El rol beneficioso de la carne roja

De acuerdo a la evidencia científica, el consumo de carne roja magra
forma parte de una alimentación saludable. De hecho, si la dieta es elaborada con equilibrio, puede ayudar a llevar un control de la hipertensión.

Por otro lado, la investigación DASH ha corroborado el papel positivo de incluir carne roja magra en un plan bajo en sodio.

También se efectuó otro estudio en mujeres posmenopáusicas. Entre ellas algunas tenían presión alta y otras normal. Se hicieron dos grupos. Uno ingería un bajo contenido de sodio y 100 gramos de carne roja magra cocida a diario. Mientras que el otro grupo tuvo una alimentación baja en sodio y grasas, pero elevada en carbohidratos.

El estudio duró 14 semanas. Como resultado, el grupo que ingirió carne roja disminuyó mucho más su presión sistólica que el otro grupo. Este estudio fue elaborado por Nowson et al. en el año 2009.

Conclusión

Un consumo de carne roja magra en una cantidad adecuada no parece ser nocivo para la salud. Si quieres evitar productos cancerígenos en realidad son otras las comidas que deberías eliminar de tu dieta (como muchos de los aceites vegetales). Además, es fundamental cuidar y alinear la alimentación de acuerdo al requerimiento y las necesidades personales de cada individuo.

En caso de que no quieras consumir carne roja a diario, una buena opción es reemplazarla por pescados grasos como el salmón, el atún o las sardinas. El pollo también es una buena fuente proteica, aunque no tiene tanto hierro como las carnes rojas.

En relación a la hipertensión, es fundamental reforzar y mantener hábitos alimentarios más sanos. A decir verdad, todos deberíamos aumentar la ingesta de verduras y frutas. Mientras que deberíamos reducir los azúcares simples, las grasas trans y el alcohol. Una buena sugerencia es comer una banana a diario por sus niveles de potasio.

Aparte, como hemos visto, la evidencia demuestra que la carne roja magra puede formar parte de una dieta antihipertensiva. Es decir que no representa ningún riesgo para quienes sufren de hipertensión.

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